Bruselas, 5 de mayo de 2025 – La Comisión Europea evitó pronunciarse oficialmente este lunes sobre el anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump de imponer un arancel del 100 % a todas las películas producidas fuera de Estados Unidos. La medida, que busca reforzar la industria cinematográfica nacional, ha generado sorpresa e incertidumbre en los sectores culturales y comerciales de Europa.
“El comentario del presidente Trump es, por ahora, una publicación en redes sociales”, dijo Olof Gill, portavoz comunitario de Comercio, en la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea. “No sabemos exactamente lo que significa en la práctica; hasta que no lo sepamos, no podemos ofrecer ningún comentario sobre cuál podría ser nuestra respuesta”, añadió.
Trump realizó el anuncio a través de su plataforma Truth Social, donde afirmó haber autorizado al Departamento de Comercio y a la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. a implementar inmediatamente el nuevo arancel. “¡Queremos cine hecho en Estados Unidos, otra vez!”, escribió, asegurando que la industria nacional está siendo “devastada” por incentivos de otros países.
Desde Bruselas, el portavoz Stefan de Keersmaecker subrayó que la Comisión no suele comentar publicaciones en redes sociales de jefes de Estado ni declaraciones sin fundamento político claro.
El anuncio tomó por sorpresa también a la industria audiovisual europea. Chris Marcich, presidente de EFAD —organización que agrupa a los organismos públicos de cine en Europa—, advirtió que la medida será “perturbadora” para el mercado global. “El mero anuncio ya genera una incertidumbre que no agrada a los inversores”, dijo a EFE.
Marcich añadió que la decisión resulta “un poco sorprendente”, especialmente porque podría perjudicar a grandes productoras estadounidenses que generan ingresos filmando en el extranjero. “Parece un gol en propia puerta”, opinó.
Aunque aún no hay cifras concretas sobre el impacto potencial en la industria europea, Marcich recordó que muchas producciones estadounidenses se realizan en Europa, en colaboración con estudios locales. Sin embargo, estas actividades no siempre quedan reflejadas claramente en las estadísticas comerciales, donde Estados Unidos mantiene un amplio superávit con la Unión Europea.
La falta de detalles sobre cómo se implementarán los aranceles mantiene en vilo tanto a los reguladores como a los actores de la industria cultural. La Comisión Europea, por ahora, se mantiene en espera de más información antes de evaluar una posible respuesta.
