Viena. El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO) enfrenta su momento más delicado en décadas, luego de que Estados Unidos anunciara su intención de reanudar pruebas atómicas y Rusia respondiera con la posible revocación de su ratificación del acuerdo.

Creada en 1997, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares supervisa el cumplimiento de este pacto internacional, cuyo objetivo es evitar explosiones nucleares en cualquier lugar del planeta, tanto con fines militares como civiles.

Desde 1945 hasta 1997, el mundo registró más de 2 000 pruebas nucleares, con 1 032 realizadas por Estados Unidos y 715 por la extinta Unión Soviética, mientras que otras potencias, como Francia, China y el Reino Unido, efectuaron el resto.

Aunque el tratado ha sido firmado por 187 países y ratificado por 178, aún no ha entrado plenamente en vigor debido a la falta de ratificación de ocho Estados clave, entre ellos China, India, Irán, Israel y Pakistán.

El retiro de Rusia podría desatar una nueva carrera armamentista, debilitando los esfuerzos mundiales por frenar la proliferación de armas nucleares. Además, pondría en riesgo la red de más de 300 estaciones internacionales de monitoreo encargadas de detectar cualquier detonación nuclear en el planeta.

Expertos advierten que el colapso de este tratado supondría un serio retroceso en los avances diplomáticos logrados en materia de control y desarme nuclear, incrementando la tensión global en un contexto ya marcado por conflictos y rivalidades geopolíticas.

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